¿Menos jóvenes para estudiar? el reto de la educación para el 2030 en Ecuador

En 2025 nacieron en Ecuador 208.985 niños, la cifra más baja en al menos una década y 39,7% inferior a la registrada en 2015, según el INEC. 

Dicho dato empieza a reconfigurar silenciosamente el sistema educativo, en especial la educación posmedia —técnica, tecnológica y universitaria—, justo cuando el país experimenta cambios estructurales.

Para Abraham Mora, Ph. D. en Educación de la UCAB esta tendencia marca un punto de inflexión en la planeación educativa y fiscal del país, con implicaciones directas para las propuestas de las autoridades de educación del Ecuador.

Mora enfatiza que este fenómeno es una realidad que redefine cómo debe pensarse la enseñanza superior en un país cuyo bono demográfico —el periodo en el que la población en edad de trabajar es mayor que la dependiente— se reduce progresivamente.

“A partir de cierto nivel de ingreso en las familias, la tasa de crecimiento poblacional empieza a caer y esa caída tan fuerte genera riesgos hacia el futuro”, afirma Mora y agrega que la reducción de jóvenes en edad educativa afecta directamente la demanda de educación posmedia. 

Este contexto, complementa, requiere planificación cuidadosa si se quiere aprovechar la oportunidad de “aumentar cobertura y calidad” en vez de profundizar desigualdades.

A esto se suma que, según estudios económicos y del Ministerio de Educación del Ecuador revelan que el país ha experimentado un cierre masivo de planteles en la última década: se cerraron más de 7.000 planteles educativos en un periodo de 11 años. Dentro del sector de la educación privada, los registros oficiales muestran que en los últimos 15 años el número de colegios privados se redujo en un 49%, lo que representa aproximadamente 3.455 planteles privados menos en Ecuador.

La situación de las instituciones educativas y el abandono de las aulas se explica principalmente por factores como 1) la crisis económica y morosidad, 2) la migración al sistema público, 3) baja natalidad y deserción escolar, 4) la inseguridad que impide el traslado autónomo a los centros educativos, 5) la busqueda de pequeños emprendimientos al no contar con ofertas laborales.

¿Qué significa la caída demográfica para la educación posmedia?

La disminución de la población joven —ese grupo que tradicionalmente ingresa a la educación superior—  ha generado efectos visibles en el sistema educativo. Según análisis demográficos, entre el 2025 y 2035, la población en edad de asitir a la educación superior (17-22 años) caerá en cerca de 44.000 jóvenes y la caida se ecemtuará entre el 2035 y el 2045.

Esta tendencia amenaza con desacelerar el crecimiento histórico de la matrícula en universidades y programas técnico-tecnológicos que, décadas atrás, había crecido sostenidamente.

Para las autoridades de educación, estos datos plantean un desafío clave: ¿cómo formular propuestas educativas que respondan al incremento de la cobertura y al ajuste de la oferta académica en un país con menos jóvenes?

La aspiración de aumentar cupos en universidades e institutos, por sí sola, podría carecer de sentido si no se vincula a estrategias de pertinencia y eficiencia económica. Según cifras recientes, la cobertura en educación superior en Ecuador continúa por debajo de los promedios más altos de la OCDE, lo que obliga a pensar en calidad y pertinencia, no solo en números de estudiantes.

En ese sentido, Mora explica que se debe proponer fortalecer programas técnicos y tecnológicos, que tienden a ser más cortos, más baratos y más alineados con habilidades concretas. Esto —dice— demandaría una comunicación permanente entre universidades, institutos y sectores productivos para diseñar currículos pertinentes.

Finalmente, en un contexto de menor natalidad, no todo pasa por crear más instituciones, sino en utilizar la capacidad instalada de forma inteligente y adaptable. Esto implica aprovechar infraestructura educativa existente y rediseñar incentivos, por ejemplo, mediante becas focalizadas y acuerdos con IES – Instituciones de Educación Superior que ya cuentan con calidad académica.